sábado, 21 de abril de 2012

Teniendo la misma sangre.


El día estaba nublado pero eso no me iba a impedir usar ese vestido corto escotado. Pedí el desayuno al cuarto en donde me había hospedado, en ese hotel al que íbamos cada fin de semana y nos reuníamos toda la familia para desayunar. Ya se me hacia tarde, planchándome el cabello y respirando el calor saliendo de la plancha, viendo como cada vez que el calor tocaba mi cabello se hacia mas dorado, que raro nunca había visto ese efecto en él. Terminando, me bronceé las piernas, me puse el vestido y los tacones de alfiler. Comencé por maquillarme y termine poniéndome los accesorios. Camine hasta la puerta, tratando de ensayar lo mejor posible, que no se notara que nunca antes había usado zapatos tan altos. Con la espalda erguida, glúteos afuera, cuello estirado y la mirada de total seguridad. Abrí la puerta y  salí por el corredor. Pedí el auto y me dirigí a la boda. Llegue y me senté en una mesa de 10 personas. Se empezaba a escuchar la música. Un hombre alto, cabello castaño, delgado y muy guapo, me saco a bailar. Tomo mi mano y me llevo hasta el centro de la pista. Me miro a los ojos, me tomo de la cintura y empezamos a bailar. Salimos un rato a tomar el aire. Nos sentamos en el borde de una fuente. Me tomo la mano. Se levanto. Miro mis ojos. Me levanto. Rodeo mi cintura. Rodee su cuello con mis manos. Nos besamos. Regresamos a la mesa en donde estaba sentada. Llego su madre y le dijo:- YA CONOCISTE A TU PRIMA.-

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